Blog de GABRIELL-V

LUCHA INTERNA


Ser padres, tener hijos y poder disfrutar de ellos durante todo su crecimiento y madurez. Es un privilegio que pocos consiguen. Todos queremos eso, todos queremos ver a los hijos de nuestros hijos y  contemplar ese hecho.

Pero cuando por causas diversas, los progenitores se van de nuestro lado, porque su descanso ha llegado aún siendo nosotros niños, nos encontramos ante un hecho, desgracia, tragedia, en la que el mundo de ese niño empieza a cambiar vertiginosamente, todo empieza a caer como un castillo de naipes, y muchas veces los adultos comentamos en esos momentos de dolor;

- pobrecillo aún no se ha dado cuenta de lo que pasa.

Como? Como podemos ser tan crueles los adultos y no mostrar más empatía por ese niño que ahora necesita saber que no está sólo, que aunque tenga una madre siempre necesitará a su padre y necesita saber que puede contar con alguien de su mismo sexo para ciertas cosas y ciertos momentos.

Los niños soportan mucho dolor, son marcados por dentro y por fuera, no es mala suerte sino el destino.

El destino de tener que sortear la vida con unos obstáculos sin la protección de un padre o de una madre. No tenemos idea del sufrimiento tan grande que es para un niño, la ausencia de uno de sus progenitores. Quien lo ha vivido es un superviviente, se crea una coraza para no derrumbarse pero es imposible, en los ratos de  soledad te ronda el mismo pensamiento; y porque a mí?. La loteria de la vida, una pérdida así, hace que pierdas la fé en tu supuesta religión, aquella con la que nos hemos criado. te hace ver la vida desde otro punto de vista, el más frio, el mas amargo, ...  le das la espalda a la fé y te lo cuestionas. Porque en realidad nos apoyamos en la fé y cuando la niegas te quedas perdido. 

Necesitas en realidad a tus progenitores según vas creciendo. Hay muchos ratos importantes que te gustaría compartir, días memorables que pasan sin su presencia, y solo miras atrás y vuelves a preguntarte; porqué?

Pasan los años y llegas a la edad de tu padre o madre fallecida y piensas si correrás con la misma suerte. Te apuras en querer tener todo lo que adoras, la familia, pero la idea de que en cualquier momento te puede pasar no se te quita de la cabeza. Y todo eso te impide ver lo que de verdad quieres, simplemente porque siempre andas con prisa de llegar a tener cosas, que en realidad son prescindibles. 

Si nos fuéramos de este mundo esas cosas le quitarían la pena a nuestra familia?. 

No.

Le harían la vida más fácil?, puede que sí, 


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